Una mujer triste.

Una mujer triste. -

Era de madrugada, Katherine dormía cuando los golpes imparables en la perciana izquierda de su cuarto le hicieron despertarse bruscamente, se puso de pie y asustada buscó el cuchillo oculto en la mesita de dormir, caminó lentamente a la ventana escuchando lo que parecían gemidos de dolor, se colocó a un costado de la ventana y entre abrió encontrándose con un joven que parecía a ver salido de un accidente, su cabello estaba desordenado, su rostro tenía algunos moretones y la camisa blanca que cargaba se tornaba de un color carmesí parecido a la sangre.

-¡¿Que mierda haces tú aquí?!- gritó Katherine reconociendo a quel chico.

-yo…no lo sé, pero necesito que hablemos- expresó el chico apenas balbuceando, un horrible olor Alcor salió al aire mientras hablaba.

-¿hablar?…pero no ves que…¿qué coños te pasó? – preguntó la chica observando el líquido que escurria en su pecho.

-Katherine…no puedo estar sin ti, sé que te dije que podía estar bien con la otra chica pero sabes…la acabo de mandar a la mierda, mientras conducía el auto y nos bolcamos, le dije lo mucho que te amaba.

La chica puso los ojos en blanco, no esperaba eso. Ya hacía más de un año que se iban separado, ella se había casado y el andaba con una mujer muy guapa…su amor había sido muy puro pero había acabado, tal ves el alcohol le había traido recuerdos; y es que cuando se intentan sacudir el cajón de los recuerdos al final el que termina sacudido es la persona.

-oye…no sé qué te hizo hacer esa estupidez, pero no quiero saber de ti, cómo te apareces a ésta hora golpeando mi ventana?

El chico sonrió y luego empezó hablar.

– ¿quieres saber porqué lo hice? Porque te amo, y me estoy muriendo y sólo deseo que me dejes amarte, te daré todo mi dinero sólo quiero que ésta noche me digas que me amas, necesito sentirme bien, me voy a esforzar para hacerte pasar la mejor noche de tu vida, maldición!…solo déjame malditamente amarte.

-yo…no quiero hacer eso, ya te lo dije vete de aquí

-Katherine…por fav- antes de poder terminar la frase el chico cayó al suelo, empezaba a convulcionar a medida que bomitaba sangre.

-bien, perfecto… ¿Puedes morirte ma lejos de aquí por favor?- preguntó la chica mientras cerraba la ventana y volvía a la cama.

Esa noche durmió mejor que nunca, en la mañana tomó el teléfono y con los ojos rojos y un mal de lágrimas empezó hablar.

-Hola, novecientos once, mi nombre es kahterine monroe…acaba de morir una persona y está al lado de mi ventana, la verdad es que esa persona fue la única persona que me comprendía y me amaba como yo a ella… La ame incluso cuando vivía en florida y yo estaba en california, de verdad la amaba y ahora me odio.

La chica sacó nuevamente el cuchillo de la mesa y lo deslizó entre el cuello y la vena yugular.

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Frank01

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