Literatura

Una Noche Triste De Enero

Una Noche Triste De Enero - Literatura

Esa fue la primera y la última vez en que cruzamos miradas, en ese momento entendí que lo había perdido todo; ya no había ningún rastro de amor y nobleza en su mirada, todo se había convertido en coraje y decepción, había quebrado lo más valioso que llegue a tener, le rompí el corazón, y después me juzgaron de manera injusta solo por confiar en la persona equivocada.

¿Qué se supone que debes hacer cuando pierdes la confianza y el amor de quien más te amaba?, ¿cómo sobrevives a ese dolor?, ¿cómo puedes seguir después de darte cuenta de que elegir las amistades equivocadas te hicieron perder al amor de tu vida?; nunca antes había sentido tanta ira hacia alguien que no fuera yo misma, jamás creí que la vida me arrebataría a lo que más quise de una forma tan violenta e inesperada.

Esa noche triste de enero, se rompieron dos corazones, dos almas se separaron, y dos cuerpos dejarían de tocarse; y después de que me hicieron pedazos, tuve que pedir perdón por algo que jamás cometí, ¿por qué le haría daño a quien era todo para mí?, ¿por qué no creyó en mi antes que creer en ella?, ¿por qué negarme la oportunidad de hablar, y de decir mi versión?

Pedí perdón, una y mil veces más, pero la vida no me alcanzaría para seguir haciéndolo, porque no hay día en que no pida perdón aunque no pueda hacerlo cara a cara, y sigo preguntándome porque yo estoy pidiendo perdón, y cuando me pedirán que yo los perdone. Sigo esperando que sus ojos me vuelvan a mirar, que su voz vuelva a llamarme, y que me deje regresar a su brazos una vez más, así como lo hizo en esa noche triste de enero, en la que morí en sus brazos, y no volví a ser la misma después de que me arrancaron del lugar a donde mi corazón y mi alma pertenecen.

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Acerca del autor

Chica gris

2 comentarios

  • La angustia que plasmas en este relato, no sé si autobiográfico, con esa prosa angustiada, como si el mundo se hubiera quebrado en dos, resulta estremecedora. Poco a poco, se aprecia cómo se apodera de uno el dolor y, sobre todo, el desconsuelo que siente la protagonista por su propia confusión sobre la culpabilidad. Con una sinceridad abrumadora describe cómo baja de su estado confiado a un submundo apático. Haces sentirse a los lectores confidentes de tus penas, de tus pensamientos más extremos. O los de la protagonista de la obra.
    Excelente relato.

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