Humor

Una True Story De No Creer

Una True Story De No Creer - Humor

Ayyy que lindo la víspera de esas fechas donde se avecinan abrazos, felicitaciones, regalitos y buenas vibras… fechas como tu matrimonio, navidad, día de tu profesión y por supuesto tu cumpleaños.

En mi colección de tragicomedias esta será primera que publicaré, será un regalo de mí para mí y de mí para los que creen que les va muy mal en algo.No se crean desafortunados.

A quién no le gusta sentir una corona tras 364 días de larga espera, con la fe de que el cumpleaños que viene será menos peor que el del año pasado.

Haciendo un flyblack por los cumples de mi vida y ayudándome con esas fotos viejitas que todos tenemos en álbumes amarillentos, la expresión de mi cara no era la más divertida. En mi caso, yo compartía cumple con mi abuelo (QEPD) que decían que era borracho y showsero (yo lo recuerdo diferente), lo que sí recuerdo es que no tenía amigos.

Los primeros cumples que recuerdo lucidamente fueron en el preescolar (con mi mamá de profe) y solía decir que a los invitados se les atiende primero, así era que a mí me tocaba el pedacito de pastel más desbaratado y chiquito.

Recuerdo que en el cumple #10 mis padrinos salieron de algún agujero negro y llegaron a mi casa con solo su presencia y una videocasetera del tamaño de un dinosaurio bebé, la cosa fue que mamá muy cortés no sabía qué hacer… cuenta la leyenda que ella se quedó atendiendo la visita y papá en vez de traer pastel de cumpleaños, trajo donas o mejor dicho, roscones. Bien dice el dicho que lo que quieres bien hecho lo haces tú mismo, así que fue ella y trajo el brazo de reina que encontró visiblemente aceptable, hasta ahí ok… por fin la cantadita y después de eso, qué se hace, soplar… sí señores, salió a volar esa azúcar bonita que lo hacía ver pastel… para ahora verse como roscón al fin y al cabo.

El #11 no lo podré olvidar nunca, me lo recuerda el medico cada vez que pregunta cuándo me llegó la primera regla, así es… ese preciso día.

Resulta, pasa y acontece, para los que no saben… mi cumpleaños es el 20 de Julio, día de la independencia en mi país, lo que hace que sea un día bueno y malo; bueno porque siempre cae festivo, malo porque por ser festivo todo el mundo sale a viajar (menos yo). En el colegio que estuve por muchos años, se hacía desfile sin importar si era fin de semana, eso no está mal… lo incomodo es que el desfile ese, lo hacíamos vestidos con trajes folclóricos típicos o con trajes coloniales pesados, engorrosos y bajo un inclemente sol que hacia que mantuviera el rojo tomate de mis cachetes por un par de días más. La consideración por ser tu día y eximirte de esa obligación se veía siempre anulada por una profesora de esas que odias, pero si a eso le suman que mi tía era la directora y ni por eso te salvabas… pues más triste todavía.

Mi gran primer mejor amigo Rafael QEPD conocía un poco de esto que siento y cómo una invitación a almorzar no superará lo feliz que me siento soplando la velita en un pastel, y en un par de ocasiones antes de salir al dichoso desfile llegaba con uno pequeñito solo para los dos… desde ahí y por él lo indispensable de un pastelito.

Vayamos al #14, mis papás andaban separados y bajo esa situación, la economía se nos tornó muy difícil. Pero aun así mi papá quiso tener un detalle especial, me llevó con gran misterio a un lugar, me pidió que me quedara sentada ahí porque iría por mi sorpresa, de repente llegó con un gran arreglo de rosas y una tarjeta con un mensaje escrito por él mismo que decía: “felices 15 años”. Acto seguido empezó a llover y su mensaje se escurrió, vaticinando las lágrimas que me vendrían… Llegué a casa y la reacción de mi mamá fue de ira e indignación, me reprochó por habérselo recibido y hasta me impulsó entre gritos para que se lo llevara y le devolvieran el dinero para algo más útil. Me sentí extraña por el “felices 15 años” y triste por la reacción de ella.

O sea que el #15 qué? Quisiera saltármelo, pero la intención de este texto es compartir anécdotas no tan chéveres, por si alguien cree que ese día por ser su día especial debe estar lleno de regalos costosos y atenciones desmedidas. Esa celebración tradicional, llena de expectativas, podría decir que es una fiesta con la que sueñan todas las niñas, la fantasía de verte como princesa entre un vestido enorme, esa fiesta donde la mamá cuida mil detalles, el papá se la pasa llorando y el resto de familia y amigos comiendo y criticando, esa fiesta no la tuve yo, porque mi mamá se concentró en evitar la criticadera. Pero debía haber algo que recordara como inolvidable ese día, no? Sí hubo algo, pintamos la casa mientras oía la triste historia de sus quinceaños y que nadie se ha muerto por no celebrarla. Pero por lo menos alguien me preguntó si quería pintar la casa?

Dice mi mamá que recién cumples 15 años, lo que viene hacia adelante se pasa volando… efectivamente, no recuerdo que pasó las siguientes 3 primaveras, lo que sí recuerdo es el #19, estaba en sala de parto, con un hambre inaguantable de 12 horas y con contracciones de 15 días atrás, mi regalo fue la inyección epidural y un niñito de 2.9 kg.

Los siguientes cumpleaños la atención total estaba en el pequeñin y honestamente sentía un poquito de celos…

Recuerdo un par de cumpleaños que el papá de Santi no estuvo, ni con la promo 2×1, pero las razones sí me las reservo o se me reactiva el resentimiento.

Las cosas empezaron a cambiar un “tiki” cuando conocí a Sorpresa y porque somos de esos amigos que entienden y comparten cursiladas y tonteras por el otro. Con él volé parapente, comí cosas extrañas, monté por primera vez caballo, me atreví a romper miedos y descubrir el valor de tener amigos tan pero tan incondicionales.

Hace un par de años en el hospital que trabajaba mi amiga Andrea(es su adorable apellido en realidad) y otros tuvieron un lindo detalle, que en ningún otro trabajo (por ser festivo seguramente) tuvieron.

El año pasado por cosas que nos hacen fuertes y prueban la resistencia de nuestro corazón me vi separada de quien hoy es el centro de mi rompecabezas, pero pudo ser peor, realmente lo forzé con mi terquedad de no sentirme sola, y aunque lloré y me amargué, tomé malas decisiones y desplacé personas grandiosas… el día trascurrió, y terminó con lo mismo… la idea de que en el 2018 mi cumpleaños sería bueno de principio a fin, ahora sí.

Junio 26 2018 es 1:00 pm y estoy lista en sala de embarque con destino a Lima, para celebrar mi precumpleaños con mi enamorado. Subimos y estando ya listos en el avión… hubo un retraso que impacientó a todo el mundo, una de las ruedas necesitaba ajuste de último minuto, bajamos todos, subimos por segunda vez casi 1 hora después así que mi calculo de llegar a las 5pm aprox, se jodió porque resulté llegando a eso de las 8 o más, torcida del hambre pero feliz del reencuentro y la bienvenida a la que no alcance a registrar en cámara por asuntos técnicos. Fue un viaje de apenas 1 semana pero muy bonito, me sentí feliz como debería ser siempre,además que las recochas con Priscila y Marina, siempre son grandiosas, a ellas un abrazo y gracias otra vez por mi gorra “cute” de “peruana bonita”.

19 Julio 2018 en la noche charlamos mucho como es habitual con mi flaco gordito y procura decirme sutilmente que pase lo que pase y estemos donde estemos, lo importante es que nos sintamos acompañados, por eso planeamos cocinar juntos in live y ver alguna peli o algo tranqui.

20 Julio 2018 6am, escucho como mi mamá cositea en la cocina y me imagino que puede ser algo rico que a mí me guste… “la intensión es la que cuenta” pero soy enemiga del huevo cocido, no bebo nada caliente, NADA y además estoy dejando el pan.

PSDT1: gracias mamá por el queso, te quedó exacto como me gusta!

PSDT2: hubiera sido lindo recibir tus atenciones primero que a mi hermano (por lo menos un día)

Me dice que si no tengo plan, la acompañe al /”#%!* rincón del mundo a esa hora a una reunión para meterse a una pirámide, y pues… no gracias, justo ese día esa idea no se me hace tentadora.

Escucho que mi hermano justo ese día va invitar a almorzar a mi mamá y a su novia a algún lugar play, (con la intensión que haya sido) pues… si estoy excluida, ok… lo feo es que lo conversen casi delante de mí.

Salen y que delicia sentir la casa sola… revisé el cel para ver si habían llegado mensajes o algo, y no prende! seguramente lo dejé reproduciendo música la noche anterior y se descargó, lo conecté y nada, le cambié el cargador y nada, lo cambié de tomacorriente y nada… carajo! Justo ese día sin cel?

Respiré profundo y le dí tiempo al celular que cargara solito. Lista para empezar el día, entré a bañarme y oh sorpresa… la regla!!! Me bañé, ajusté ese indeseable tema y en un parpadeo llegó medio día, encendí el PC para ver cuántos hicieron trampa con el recordatorio de Facebook y en el inbox estaba un link con  una compilación de videos “chirris” y fotos loquirrománticas con un mensaje narrado con esa voz que me derrite y suavesito me arrancó lágrimas de emoción, cocinar juntos se complicó sin cel y además ando escasa de cash, así que pospusimos la clase de cocina para poder atender mejor al pequeñín al día siguiente, le hice fuerza al cel y prendió pero se bloqueó, me sacó la chispa y el hambre no me dejó pensar qué hacer, pan con aguacate es lo que hubó y una señal de asco que por lo menos me aguantó un rato la llamada, y eso.

Ultimamente habíamos celebrado entre mi familia más cercana algunos cumpleaños… donde yo muy cursi y entregada expreso de alguna manera especial y poco convencional cosas bonitas… pero adivinen qué? No pasó… el que si pasó a verme fue superSorpresa, heroe total, aunque le hubiera hecho la advertencia que me sentía una mierda, amarguetas y además con rula, afortunadamente conoce el truco para dominar mi estado crítico de humor confuso y medio emo: comer.

Almorzamos, charlamos tranqui y la idea era extender la tarde para no devolverme a lo mismo. Había karts pero los turnos estaban eternos, subimos a bolos pero también, tercera opción: cine peor la proxima función estaba casi para las 9pm… volvimos a karts a ver si ya había avanzado algo y no, regresamos a bolos pero el &(%=! número se nos pasó, así que lo tomamos de nuevo… salimos a andar para liberar (mi) estrés, volvimos al ratito y justo nos tocaba, pero el turno era para reclamar los zapatos nada mas ggggrrrrrrr! casi una hora más esperando la línea, pooooooooor fin entramos a jugar! Nos divertimos, todo bien hasta que por no dejarme ganar, mandé una bola mucho más pesada con sed de victoria y CCRRAACCKKK se me partió una uña nivel “juegos macabros” con el manicure echo el día anterior. No quedó de otra que respirar profundo y terminar de jugar así fuera con las “patas”. Santo Sorpresa me sugirió ir a comer pastel de cumpleaños, para que no me sintiera mal por las uñas que llevaba cuidando casi 6 meses… pero eran las 11pm!

Balance final del día:

*cel averiado

*mi hijo no me llamó

*sin pastel

*con rula y todos sus efectos psicosociales

*con mi flaco a 2.914 kilometros de distancia

*con una uña amputada

*Y un juego de bolos perdido

Pero con todo esto y todo lo pasado… aun no pierdo la fe de que SÍ SE PUEDE tener un día perfecto de principio a fin, así no sea un 20 de Julio. Celebrar que estamos vivos el truco está en hacerle trampa al universo y comer pastel con velita cuando nos pegue la gana.

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rojapalomino

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