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En Venezuela : discurso y barbarie en redes

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En Venezuela : discurso y barbarie en redes - Sociedad

 

 

Nada se oculta, solo la verdad

Al salir a la calle, ningún venezolano pasa en silencio o se hace el sordo. Cualquiera habla, comenta y hasta grita lo que le parece el comentario publicado por uno y otro protagonista cual novela de la actual crisis política y social que atraviesa Venezuela. Desde abril varios sucesos desencadenaron el desasosiego que hoy nos acorrala. Sus espacios están candentes, se aglomeran para sostener el deseo de tumbar un gobierno, y al mismo tiempo, otros unen sus esfuerzos patriotas para defender la República. Es una copia fiel lo que repite el vendedor de un abasto, a lo que asegura con cigarro en mano, un gerente empresarial.  No importa el origen, se necesita creer.Tema interesante desde podio llamado redes, todos se apropian de leyendas escritas en Twitter, Facebook, Instagram. La multiplicación es un hecho, hasta el fin del mundo se sabe con seguridad.

Hasta allí estamos como simples observadores, no podemos prevenir el después. El discurso que se debate es cruel a muerte y muy bien organizado, nada es espontáneo. Lo que exponen las redes llega al centro íntimo de quienes hoy esperan sentados que “algo pase y se defina esto”. Pero, qué dicen los sociólogos y antropólogos  de la realidad en este mi país, los esperamos.  No se vislumbran advertencias serias acerca de las consecuencias de la vorágine destructiva que llevan todos.

Te quiero a favor mío

Como le escuché a una científica hace poco en un programa de Cosmos, “en las redes la temperatura sube sin control y casi siempre termina en adjetivación nazi cuando la conciliación se torna como burla”. Cuando lo dijo, de una y sin dudar le di la razón. Aquí en Venezuela, los factores de poder necesitan fabricar un discurso para continuar su controlar las mentes, así, reproducen, dominan. Esto último forma parte de los estudios del catedrático Teun Van Dijk, quien asegura que se escribe, se dice, se dialoga con intenciones puntuales para crear confianza. A mi parecer, solo persiguen amarrar la voluntad de su auditorio. No importa cómo se declaren, los grupos políticos necesitan de su mayoría afectivamente comprometida.

Se vale tanto odio por amor patrio

Cuando se conoce de un autobús en llamas, leemos que se incendió, el escrito obvia toda posibilidad de intervención humana en ese hecho. Se aplaude la repetida reseña de violencia, queda como victoria de esos grupos que ponen sus pechos y luchan contra el opresor. Los medios digitales salidos de fracción política contraria no tardan en denunciar que terroristas pagados asedian y destruyen bienes de uso público y atentan contra la vida de los inocentes. El efecto eco se instala rápidamente en los miembros que comparten creencias y actúan sin remordimientos al iniciarse respuestas para muchos inaceptable, verbos como quemar, erradicar, apresar, eliminar, se instalan en el diccionario social del venezolano.

Peligrosa construcción si solo nos detenemos en un lado nada mas. Universalmente se debe repudiar la violencia hacia un pueblo. Definir que esto o aquello es de carácter violento está en juego porque los hablantes siguen aferrándose al principio de la verdad es mía. El resto del mundo ve a Venezuela con dos ventanas muy distantes entre si. No se dan cuenta que quienes la abren o cierran, ya saben qué esperar en la balanza de amor u odio. Somos víctimas entonces de una tergiversación emocional nacida en las redes virtuales y de esa va a ser difícil librarse mientras no podamos desafiar a los emisores y barrer sus planes intrusivos a nuestra paz.

 

 


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Acerca del autor

Thais Garcia Belandria

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