Política

Venezuela: Maduro ni es Chávez ni es Revolución (Parte 2)

Venezuela: Maduro ni es Chávez ni es Revolución (Parte 2) - Política

En nuestra anterior entrega hablábamos de las “medidas” que ha venido tomando la “revolución” venezolana para hacer frente a la “guerra económica”, las cuales podrían verse como pañitos de agua tibia… pero, en realidad, ni siquiera lo son. Pareciera que buscan resolver los síntomas y tampoco los resuelven. Más bien los empeoran.

Haciendo una analogía, sería como si el paciente tiene dolor de cabeza y el médico lo golpea con un bate en el cráneo.

Continuemos narrando cómo ha sido la experiencia de muchos venezolanos con el llamado CLAP (Comité de Abastecimiento y Producción), bandera del gobierno de Maduro para enfrentar la crisis económica alimentaria.

Originalmente, los Consejos Comunales (organizaciones vecinales conformadas por voceros de cada calle o sector) de cada comunidad serían los encargados de gestionar todo lo relacionado con el abastecimiento de los alimentos que envía el gobierno. Sin embargo, esto no es así en todas las comunidades.

Existen muchísimos casos, ya confirmados, donde las Ubch (Unidades de Batalla Bolívar Chávez, brazos políticos de la revolución en las comunidades, creadas por Chávez para coordinar a los chavistas para las elecciones y ganar también nuevos votos), a través de artimañas, han logrado apartar a los voceros de los Consejos Comunales, anulando su participación en la toma de decisiones.

¿Con qué fin? Con el fin de gestionar ellos directamente la distribución de los alimentos.

¿Y qué es lo que ocurre entonces? Cuando se conoce que ya están por llegar las bolsas o cajas del CLAP, los miembros de estas Ubch, en lugar de comunicarlo a las familias de una manera eficiente, envían mensajes de texto a los vecinos a horas nocturnas pidiendo el dinero con prisa, de la noche para la mañana (antes de las 7 am, por lo general). Si no tienes el efectivo o no te da tiempo de entregárselo… sencillamente, no tendrás la bolsa del CLAP.

Alguien preguntará: “¿Y esto para qué?”.

Respuesta: “A nadie le consta, pero es vox populi. Las bolsas que sobran, las que quedaron porque varias familias no pudieron comprar, son llevadas al comercio de los llamados bachaqueros. Alimentos sumamente baratos, revendidos a un costo muy superior”.

No creas nada, porque no nos consta pero es muy posible.

Otra estrategia utilizada es la de no enviar mensaje de texto a aquellas familias que, según el criterio de la Ubch, podrían ser opositores. Estos, sin importar su grado de pobreza, si tienen niños y ancianos, nunca sabrán que llegó una bolsa o caja del CLAP. Y son muchos.

Según parece, esta mafia no es sólo de los bajos estratos. En ella podrían estar implicados muchos funcionarios de la “revolución” tales como alcaldes, diputados y gobernadores, quienes estarían haciendo su agosto, viviendo de la necesidad del pueblo.

Esta es la “solución” de Maduro al problema de alimentación por el que atraviesa el pueblo de Chávez: un negocio para una tropa de funcionarios. Y, sinceramente, ¿usted cree que el gobierno central no sabe que esto ocurre? Claro que lo sabe. Lo permite, porque de esto se benefician los grupos populares que apoyan al madurismo (Ubch y colectivos).

Ahora, analicemos someramente otra de las geniales estrategias para “combatir” la guerra económica: los bonos que está entregando a aquellos que tienen el carnet de la patria. Bono navideño. Bono de embarazo. Bono de parto. Bono de carnaval… Para quienes no manejan el valor del bolívar en estos días, un bono de estos sólo alcanza para comprar, si acaso, dos kilos de arroz. Una limosna.

Cualquiera puede darse cuenta de que esto no es una solución a la crisis económica. Todo lo contrario. La emisión de ese dinero (que realmente no existe en Venezuela), sospechamos, consiste en que, de manera virtual, se agregan “ceros” a la derecha en las cuentas de estos venezolanos con carnet de la patria. Eso equivale a crear dinero de la nada, sin respaldo. Consecuencia: el bolívar vale menos y se dispara la inflación.

Finalmente, mencionaremos otra de las decisiones que tomó Maduro para, según sus propias palabras, “proteger al pueblo”. La prohibición de facilitar avances de efectivo en los establecimientos particulares, a través de los puntos de venta, con tarjeta de débito.

El efectivo en Venezuela está muy escaso. No sabemos si está siendo extraído del país o si, sencillamente, no existe para cubrir la inflación que se ha producido. Lo cierto es que, el venezolano sufre diariamente por no contar con dinero físico en sus manos.

Los bancos no pueden aceptar retiros de más de 10 mil o 30 mil bolívares, dependiendo el caso (atención: 10 mil bolívares es poco menos de medio kilo de papas). ¿Cómo hemos venido enfrentando esto?

Lo veremos en la próxima entrega.

 

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S.P.Silverstead

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