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Vibrar Con El Corazon

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Vibrar con el Corazón

Cuando caminaba por las calles largas de mi ciudad natal siempre recordada cuando era chico, volver a ese recóndito pasado no tan oculto en mi mente me hacía vivir y sentir lo diferente que fui de los demás. A pesar de ser un niño normal amante de las cosas naturales, de los juegos tendentes de aquel entonces, en mi corazón había un propósito inhóspito, incierto sin entendimiento., con el transcurrir de los años fui cambiando, aquel niño juguetón creyente de la magia de las fuerzas de la naturaleza de lo emblemático y la maravillosa  práctica de los viajes fantasiosos poco a poco había desaparecido, las razones tal vez se debieron al anclaje de los sentimientos a las creencias terrenales a los paradigmas impuestos por el hombre, a sus imposiciones o bajos instintos en una carne fácil de corromper.
Estamos en este plano terrenal moldeados, bombardeados constantemente por un sinfín de informaciones vánales e inquisitivas por seres constructores de su propio yo egoísta, aniquilante, controlador, dominante e imperialista dispuesto al constante sometimiento de los sentimientos del apego y de la infelicidad material; armas fundidas de corazones rotos, todo con un propósito el de ver sumergido en el más profundo de los océanos la parte esencial del ser… el amor.   Que es o a donde vamos, el propósito de todo es la conformidad de una estructura simbólica destructiva dada por una constante evocación de patrones e ideales compartidos por una élite gremial abusiva que diariamente trata de bombardear por todos los medios a un conglomerado, con el único fin de borrar su verdadera identidad transformándolos en sinónimos de maldad aberrante en un mundo sin energía espiritual.

No creía más allá de lo que veía, con el tiempo fui dándome cuenta del significado de la vida de las tantas mentiras impuestas por el mismo hombre, sabia de una existencia magnifica pues no solo lo sentía lo imaginaba lo idealizaba, sin embargo como todo ser humano lleno de incertidumbres, falsas creencias habían dudas saltando a flote todas esas vacías emociones de inseguridad, temor, rabia y odio que bajaban mi frecuencia energética eran parte natural de mi ser, pues comprendí que vine a este mundo a sentir esas emociones de nuevo para repararlas. Hace algunos años hablar de frecuencia era sin duda un significado vago en mi vocabulario no podía entender por qué el ser humano podía tener energía, una súbita frecuencia tal como un onda radial ajustada de acuerdo a los movimientos de un simple transistor. Así somos todos los seres humanos nuestra frecuencia son las emociones y el transistor es  hasta qué punto dejamos a estos sentimientos envolver nuestra energía.

Unas de las arduas guerras del mundo no se trata de construir la mejor bomba o la mejor arma biológica que someta o controle a una nación, la verdadera guerra se encuentra en el estado emocional de nosotros mismos una lucha dividida regida en parte por los sentimientos de ego y otros por la herencia de nuestros verdaderos padres ascendidos la estirpe más grande de la historia la generación de la cual poco hablamos porque  muchos desconocen otros no aceptan o todos ignoran pero que nos han dejado un legado hermoso el amar. Fui yo parte de ese porcentaje desquebrajado del criterio propio del ser egoísta, materialista con apegos a toda clase de cosas pero paulatinamente encaminado hacia el despertar de la conciencia. Cada quien forja su propia vida, construye caminos naciendo raíces de cada sendero, tenemos un libre albedrío forjador del destino conspirado por un universo lleno de un todo poderoso.

En la religión católica se habla de un pecado de un castigo pero acoto soy católico muy creyente en la religión cristiana, proveniente  de una educación muy religiosa pero parto de la idea de una semejanza, nuestros pecados son nuestros actos todo aquello de lo cual hacemos a los demás, y bien en el castigo es el propio universo devolviéndote en su misma fuerza todo cuando distes en su máximo esplendor. El ser humano es un ser cambiante, su estado anímico es su parte más vulnerable decir que las emociones son fáciles de controlar es mentira se tiene mucho por aprender las vivencias marcan el ser, el hombre debe separar el  vínculo entre su corazón y la mente dado que el corazón habla por sí mismo mientras la mente es racional e irracional y constantemente nos miente.

Cuando hablamos con el corazón abrimos la puerta hacia la comunicación de un sentimiento interno que pocos conocemos, entramos en contacto con una fuerza inimaginable, es el contacto con el ser supremo, el dios que todos tenemos, cuando hablamos desde el corazón se abren nuevos portales de luz hay una conexión entre este planeta y otros se expande tu glándula pineal como antena para la apertura de otros portales, emergiendo dentro de ti la fuerza creadora de un todo, también se dice conocer al espíritu santo pues es el contacto humano a través de la pureza del amor único y especial la única vía en el cual ese sentimiento te hace vibrar con el corazón.

El autor. Heberto Cuello

EN AGRADECIMIENTO A MI MAESTRO MARIO ENRIQUE PIÑA

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