Literatura

Vivencias Judiciales-“una DifÍcil DecisiÓn”. Cinco.

Vivencias Judiciales-“una DifÍcil DecisiÓn”. Cinco. - Literatura

 

En el juzgado, Tonia y Celeste, intentaban dar consuelo y calmar a una temblorosa Laura, compañera de Dani y persona que había descubierto el cadáver. Aunque, lo más correcto sería decir que su muerte se produjo estando ella presente.

—Ha sido horrible. —Laura lloraba, arropando su cabeza en el hombro de Tonia, mientras Celeste intentaba que bebiera un poco de agua—. ¡Es que no me lo puedo creer!

—Bueno, ahora lo que tienes que hacer es calmarte un poco. —Celeste le acercó el vaso de nuevo—. No creo que tarden en venir a preguntar por ti para interrogarte, y tendrás que estar preparada. —Tonia movió la cabeza asintiendo y dando la razón a su compañera.

—Sí, Laura, esto ha sido un duro golpe, y no solo para ti. Sabes que aquí todo el mundo apreciaba a Dani, pero tenemos que ser fuertes.

—Tenéis razón. Pero, ¡joder, no es fácil! —En ese momento, entró Gemma, la forense, interesándose por su estado.

—Está bastante alterada. —Se adelantó Tonia—. ¿No tendrás algún calmante o algo que la sosiegue un poco? Por cierto, ¿sabemos de qué ha muerto? ¿Qué dice la autopsia?

—De momento, no hay nada claro. —Gemma sacó un pequeño envoltorio de color púrpura del bolsillo trasero de su pantalón y se lo acercó a Laura—. Toma, chúpalo, te sentará bien. En cuanto Laura pueda contarnos algo más de lo que ha sucedido, quizá pueda hacer alguna conjetura.

—¿Y qué dice el juez? —Se interesó, Tonia, mientras echaba una ojeada a Laura—. Porque supongo que algo habrá comentado.

—Fernando, como todos creo, está hecho polvo. Tramitar el procedimiento de un asesinato, y esto tiene todas las papeletas de serlo, no es agradable, imagina cuando es alguien conocido. Y, para postres, le toca porque Victoria está de vacaciones.

—Ya me encuentro mucho mejor, gracias por el calmante. —Interrumpió la conversación, Laura—. Si quieren hablar conmigo de lo sucedido, estoy lista.

—¿Estás segura? ¿No necesitas un poco más de tiempo? —Tonia cogió de la mano a Laura—. ¿Quieres otro vaso de agua?

—Sí, estoy segura. Tarde o temprano tendré que hacerlo, ¿no? Además, cuanto antes mejor, más pronto podremos intentar descubrir quién ha sido el hijo de puta. Solo pediré una cosa, que en cuanto le pillen no esté yo delante, porque mi sentencia no le gustaría en absoluto.

—La venganza no conduce a ningún lado. —dijo, Celeste—. Por no decir que esas palabras a Dani no le gustarían en absoluto.

Laura no pudo evitarlo y volvió a derrumbarse, echándose a llorar desconsoladamente.

Mientras, Guillermo, recibía un escueto washap en su móvil: “te lo dije, y mantén la boca cerrada”. A él no le hacían falta mensajes de este tipo, ya tenía la certeza absoluta de quién había matado a su amigo. Alfonso se puso en contacto con el juzgado que llevaba el caso, y, de momento, no sabían nada. Estaban a la espera de poder hablar con Laura, su compañera de trabajo, pero no había sido posible dado su estado. Era quién había visto la muerte en directo de Dani, y, al parecer, no había sido una escena agradable. Pero, ¿cómo diantres había matado a su amigo ese cabrón?, se preguntaba Guillermo. Esto no podía continuar así, estaba seguro de que después de Dani vendrían más. Y pensar que había tenido la ocurrencia de que todo era una especie de broma de “El Balas”, que en realidad ese individuo no se atrevería a matar a nadie. Visto lo visto, se atrevía. Y, si se atrevía con uno de sus mejores amigos, no dudaba de que haría lo mismo con su familia. Así que, por tercera o cuarta vez, ya no estaba seguro, se dirigió a su mesa, y sacó la lista del cajón. Decidió, esta vez, hacerlo de manera distinta, copió todos los nombres en papelitos individuales y los introdujo en un gran cenicero que tenía sobre la mesa. Hizo él mismo de mano inocente, sacó uno, y lo abrió despacio y con nerviosismo. El desenlace, le llenó de tristeza, pero se dijo que el resultado hubiera sido el mismo con cualquier papel: la vida de su colega, el abogado Fernando Carretero, tenía las horas contadas. Dos días después, la prensa se hacía eco de su muerte, y Guillermo recibía otro sucinto mensaje: “Así me gusta, ya te quedan menos, veo que has aprendido la lección”.

 

CONTINUARÁ.

 

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