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viviendo entre la naturaleza



viviendo entre la naturaleza - Literatura

Entre las experiencias mas satisfactorias y gratificantes de mi vida ha sido el vivir en el campo. para relatar un poco mi historia, me gustaría compartirles un poco de mi grata felicidad. mi niñez e infancia la viví en una ciudad abarrotada de gente, de estilos de vida, de estereotipos y en especial de afanes por vivir para encajar en una sociedad, ya sea entre la alta alcurnia y entre la clase baja o entre los pobres por decirlo así. Crecí en una familia relativamente pudiente, mis padres me brindaron todo lo que quise, incluso trataron de educarme en un ambiente en el que era mas importante el lujo y la apariencia. sentía que me ahogaba, que no era mi lugar, que no encajaba. Mi padre me obligaba a ejercitarme para lograr ser una gran deportista, y mi madre me obligaba a pertenecer en grupos para que mantuviese el famoso rose social. Pero en medio de todo esto sentía en mi interior que aquello no era lo que anhelaba en mi vida. Todo fue muy bello, disfrute de muchos placeres, pero no era mi esencia. algo me hacia falta. Y ese algo lo encontré mucho después, cuando la vida me encamino por un sendero lleno de obstáculos que finalmente valió la pena asumirlos. mi infancia y adolescencia transcurrió muy normal, tenia ambiciones y retos para mi adultez, nada del otro mundo, mis deseos eran estudiar, ser profesional, tener un buen trabajo, ganar plata, tener casa carro y beca. En fin todo un cuento de hadas, o lo que diríamos, tener la vida perfecta. Pero la vida y las circunstancias entrelazan hechos que le cambian a uno completamente el panorama. en ese devenir, conocí el amor de mi vida. lo mío fue, amor a primera vista. me entregue en cuerpo y alma, no existía nadie mas. aquella persona llenaba un poco ese vacío que sentía. fueron 2 años esplendidos para mi. compartíamos gustos y metas pero nuestros rumbos eran totalmente diferentes. yo, toda una mujer citadina, que pertenecía a la alta sociedad, el, de familia humilde, hombre de campo, que pertenecía a una familia no muy acaudalada. ya imaginaran la odisea que enfrentaríamos. Mi familia lo despreciaba por ser del campo, y la familia de el, escéptica por no ser mujer trabajadora, del campo, que no conocía ni siquiera como hacer un almuerzo, mucho menos como vivir en medio de animales, plantas bichos etc.,,pero desde pequeña disfrutaba mucho de los paseos en fincas, gozaba de la maravilla de paisajes que me brindaban los sitios que visitaba. en esos eventos dichosos, le pedía en mis plegarias a Dios que me permitiera vivir en un lugar donde me sintiera a plenitud, sin juicios sin apariencias, sin remordimientos, vivir placenteramente y con la alegría de valorar cada cosa que la vida te otorgue. cuando me case, nunca pensé que esa persona con la que decidí casarme, me daría tantas lecciones de humanidad y de sentido de pertenencia con la vida, con DIOS y con la madre tierra. comencé a sentir la dicha de servir a las personas de manera desinteresada y con el propósito de mejorar la calidad de vida de los demás. No imaginan la alegría que se siente. luego de casarme decidimos construir una casa en el campo. al comienzo fue difícil para mi, ya que la vida de ciudad te ofrece facilidades que en medio de la naturaleza se complica un poco conseguir. Pero poco a poco me fui dando cuenta que lo único que uno necesita en la vida para ser feliz es hacer cada cosa que quieras con gusto, viviendo cada minuto como si fuera el ultimo. DIOS coloca a sus mejores guerreros en luchas incansables, la cuestión es saber darle frente a ellas y superarlas de la mejor manera. No ha sido para nada fácil, sufrí en carne y hueso el juzgamiento de mi familia, por degradar mi honor al vivir en el campo, pero quiero decirle a DIOS y a la vida que agradezco cada minuto que me permiten vivir en ella porque en definitiva no sabemos cuan valioso es, ayudar a conservar nuestra madre tierra, ayudar a que la humanidad sea cada vez menos indolente. la diferencia la podemos hacer cada uno aportando poco o mucho, aquello,  esta en nuestras manos.  Vale la pena luchar por la humanidad, así ella sea cruel y despiadada, la vida y DIOS recompensa cada acto bueno que se haga por ella. En conclusión, la vida y DIOS nos lleva por destinos que uno ni siquiera imagina, pero la finalidad de ello es que aprendamos todos los días a valorar lo que EL coloca en nuestras manos, dones, triunfos, derrotas, desaciertos y éxitos. Gracias por leer mi historia, espero que haya servido para que tu perspectiva de vida querido lector sea mejor que antes.

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