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Wrestlemania 35

Wrestlemania 35 - Deporte

Antes de nada, mis disculpas a mis ya 9 seguidores por haber dejado botada esta plataforma. No tuve ningún tema interesante sobre el que escribir, y ya que anoche estuve viendo Wrestlemania 35 hasta tarde, creo que vale la pena sacar un texto.

Este evento para mi tuvo un toque especial. Durante los últimos años, mas o menos desde el 2015, me hice muy fan de la lucha libre en general, pero desde el año pasado le perdí el hilo poco a poco y aunque para este evento llegué conociendo en parte las historias, no fue como en otros años. El hecho es que en otros años era un seguidor del internet, leyendo y participando de foros en la web y la verdad es que todo eso afectó mucho mi gusto por la lucha. Es decir, cuando entras a ese mundo te das cuenta que existe un trasfondo muy grande de términos y de «lucha perfecta» que, aunque si tiene su lógica y su sentido, a mi me hizo perder un poco esa simple pero muy emocionante idea de ver lucha sin saber nada más. Tanta información sobre tantas cosas es malo, según este escritor anónimo, porque vas perdiendo la sensación inicial. Acabas mas preocupado de cuantas estrellas se llevó la lucha o de que «bookeo» viene para tal y cual luchador que de ver el evento en si mismo. Esta vez, como les conté, fue diferente. Solo me senté en familia a disfrutar del show. Y lo disfruté.

Llegué tarde, sintonicé el show a las 8 de la tarde, cuando al menos en mi país el show arrancó más o menos a las 7, así que no pude ver en vivo la lucha donde Seth Rollins se coronó campeón Universal batiendo a Brock Lesnar ni tampoco como Curt Hawkins junto a Zack Ryder vencían a The Revival para ganar los títulos en parejas y de paso acabar la racha de derrotas de Hawkins. De entrada tuve una lucha de cuatro esquinas entre cuatro equipos muy buenos. Mientras tomaba once y de a poco se unía la familia alrededor del televisor (es casi una tradición, ya que en casa ven la lucha desde mas o menos los 2000, en plena Era de la Actitud.) The Usos se llevaron una victoria en una lucha entretenida, con mi favorito del presente como es Aleister Black luchando contra el desafiante de la gravedad, Ricochet. Al final retuvieron los campeones, y aunque me quedé con las ganas de que ganaran mis caballos -como diría Marcelo Rodríguez- me quedo con que fue una buena lucha para empezar.

La segunda contienda vino en serio. Lucharon Shane McMahon contra The Miz, y estas son las luchas que personalmente me gustan por que en casa afloran los recuerdos de las luchas del ayer, y se siente como lo toman más en ganas. Mi abuela comenzó a relatar las viejas historias del hijo del magnate y dueño, mientras yo les explicaba quien es The Miz, quien esta noche estaba en su lado menos habitual, puesto que yo lo conozco como un malo, pero anoche fue otro Miz. La lucha no decepcionó, se dieron con todo y en todos lados, incluso el papá Mizanin entró al ring a defender a su hijo, luego de que Shane dejara lastimado a este último. Cuando el Miz se repuso pude ver una cara no vista del luchador, siendo valiente y aguerrido para defender la honra de su padre. La habilidad de actuación de este hombre es sensacional, de las mejores si es que no la mejor dentro del negocio. Luego, la lucha se fue afuera, entraron a la zona de producción entre cables, mesas y donde los comentaristas internacionales. Una locura que prosiguió. Cuando llegaron a un andamio y comenzaron a escalar era obvio lo que venía. Es Shane Mcmahon. No es una lucha de él sin un movimiento arriesgado, de esos que te quedan en la memoria, tal como verlo saltar desde un poste altísimo o caer desde la cima de la jaula de acero. Al llegar arriba, el Miz dominó a un rendido Shane que solo pedía disculpas. Pero Miz necesitaba acabar su venganza, sin piedad puesto que «The Best In The Woooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooorld» no la tuvo con su padre. Un Superplex selló la suerte de ambos desde arriba de un alto andamio, pero la suerte favoreció a Shane que quedó sobre el Miz y, por esas casualidades, se llevó la lucha por conteo de tres. El malo ganó, pero el bueno, que era extrañamente el Miz, se llevó los aplausos antes una puesta en escena magnífica.

Luego vino la lucha por los campeonatos femeniles en parejas, y bueno cuando uno lleva su tiempo viendo esto sabe que entre los momentos memorables es necesario este tipo de luchas para poder apreciar mejor las grandes batallas. Aún así las ganadoras me dejaron contento. Bien por las IIconicas de Australia. Estas luchas seguirían pasando, teniendo una rápida victoria de Samoa Joe ante Rey Mysterio (esta no me gustó, puesto que quería ver luchar a Rey. Nota aparte, lo mejor fue mi abuela reclamando que el gran Samoa era un rival injusto para el pequeño Mysterio, jajaja), la victoria de Finn Balor ante Bobby Lashley por el título Intercontinental, pelea que se notó corta de tiempo y en menos de 5 minutos el «Demonio» ya tenía corona otra vez. Lo mejor fue la entrada de Finn, digna de un Wrestlemania, y que al menos todo el tiempo que demoró en la pintura valió la pena. Tuvimos también la despedida de Kurt Angle, que debió ganar por el bien de su rival, Baron Corbin, pero bueno de todas formas está bien que ganen los nuevos, aunque quizás esta no era la ocasión. Pero la lucha no importaba mucho, si no lo que vino después, la despedida de un legendario luchador, el ganador del oro olímpico con su maldito cuello roto. Intensidad, Integridad e Inteligencia. Nunca olvidaremos al gran Kurt Angle  ¡You Suck! Y también tuvimos a Roman Reigns, con un extraño diseño de su logo mezclado con el logo contra el cáncer, tema bastante delicado y del cual el luchador viene saliendo. Drew McIntyre fue su rival, con una entrada de música escocesa con gaitas y tambores, muy bonito todo salvo que con el verde de los músicos parecía mas de Irlanda. Y no mucho más por decir, pues la pelea fue aburrida y me esperaba que fuese mas larga y mas emocionante.

Ya, entremos a los pesos pesados. Batista contra Triple H no decepcionó y fue una gran pelea. Prometieron darse con todo y se dieron con todo, si no lo creen solo vean como Triple H le arranca a su ex compañero y rival de ocasión un piercing de la nariz, a la fuerza, usando uno de sus juguetes de la caja de herramientas. Antes, cuando seguía la lucha de forma muy intensa me molestaba en parte que los antiguos luchadores vinieran a robarse el foco y que no dieran estos espacios y estas victorias a los más nuevos. Error mio. Estas peleas son muy nostálgicas y dan a los fans mas veteranos un momento para volver al pasado. Y la lucha no desentonó puesto que fue brutal. Con la mesa que no quería romperse, con las espaldas rojas y una lanza de un Triple H que nunca había usado la lanza, pero que le sirvió para destruir la mesa de los comentaristas alemanes. Para el recuerdo la intervención de Ric Flair y ver al dueño de las tres haches volar con su mazo, tal Roman Reigns, y dejar mareado a Batista para acabarlo con un Pedigree. Primera vez que Triple H derrota a Batista, y lo hace en el mejor de los escenarios y mejor aún, salvando su carrera. Según leí, esta era la última lucha de Batista en WWE, pero ya saben que estas cosas nunca hay que tomarlas tan a pecho, y que es probable una revancha o quizás otro rival. Batista ante Randy Orton o Brock Lesnar, o alguna combinación de equipos, todo es posible.

Ahora la lucha que, a mi parecer, fue lo mejor en cuanto a lo que llamamos «wrestling», o sea el choque entre Daniel Bryan, el campeón de la Tierra, contra el ghanés Kofi Kingston. Tremenda lucha, tantos giros y movimientos revertidos, el público de pié vitoreando a un Kofi que, si hace seis meses decían que sería campeón en Wrestlemania, todos lo tomaría a broma. Pero ganó. En una lucha tremenda de principio a fin. Fue la mejor pelea en cuanto a técnica del evento, y personalmente Kofi es de esos luchadores que siempre quise ver en una lucha individual importante, como anoche, y con un trasfondo tan bien armado fue, simplemente, una fiesta. Aunque no fue nada fácil, como cuando tras el Running Knee de Bryan ya creía que llegaba a tres pero no, o aplicando la llave del Si! -o en este caso, la del No!- pero de todas formas la pelea acabó tras su secuencia final con una patada certera del -creo- primer africano en ser campeón mundial de la WWE. No se si lo que venga ahora para el campeón sea un reinado bueno o malo, eso es cosa de los críticos, pero estos llamados «Wrestlemania Moment´s» quedan grabados para siempre.

Hora de la lucha estelar. El hombre, la favorita del público, quién pasó años divagando entre leves victorias y muchas, muchas derrotas. Becky Lynch vino a cerrar una noche triunfal para Irlanda. Ante ella, Charlotte Flair, su ex mejor amiga, quién llegó al estadio donde se realizó el evento, en plena Nueva York, en un helicóptero que descendió a las afueras y luego bajó en alfombra roja, cambiando chaqueta por un atuendo mas acorde a su estatus de reina. La campeona de Raw entró con banda en vivo -investigando, la cantante tiene 60 años, y yo pensaba que no pasaba los 35 o 40 años, en fin- y aunque nunca me ha convencido del todo en WWE, no puedo obviar que su estilo de lucha le da un toque muy bueno a los combates. Miren, sinceramente, no fue la mejor pelea del evento ni la mejor pelea femenina, pero eso a fin de cuentas no importa si lo comparas con la importancia del acontecimiento. El primero evento central del mayor evento de lucha de la mas grande empresa de lucha del mundo, solo protagonizado por mujeres. Tras esta última frase da un poco igual cuantas estrellas le den los expertos. La lucha tampoco estuvo mala, y bueno quizás el cansancio de tantas horas de lucha no dejó que pudiera apreciarla tan bien como las otras, pero ver ganar a Becky en esta instancia lo es todo. Por que vaya que al público, me incluyo, nos gusta ver ganar a los tipos en desventaja, a esos papeles actorales en los que nos vemos reflejados, puesto que la mayor parte de las veces no somos ni héroes ni villanos, simplemente somos los rezagados, los que nada nos funciona, un soldado raso más entre mil soldados rasos de una de las tantas compañías en medio de una guerra. Así pude como ni Charlotte, hija de una leyenda como Ric Flair, luchadora que ha ganado tantas veces ya los títulos -incuestionable es su nivel de lucha- pero que siempre se ve con más chance. Y por el otro una ex luchadora de UFC, una estrella mundial que ya lo tiene todo, que en la nada ganó el título y no lo soltó. Y al otro, Becky, la siempre última. La nunca primera. La historia nos dijo que ella era la mala, puesto que dejó de ser la niña buena que siempre perdía para buscar ganar aunque fuera una sola vez, pero eso no nos parece malo, logramos entender las razones del paso de bien a mal y al final el mal no nos parece tan malo. Si, esto es mucho romanticismo pero así es la forma en que vemos las cosas ahora, desde un uno, desde un individuo que pasa por tantas pruebas como el individuo común,  pero que puede ganar, y te dice que tu igual puedes ganar.

Bueno, eso fue Wrestlemania desde lo que pude ver. No fue todo, pero me gustó mucho más de lo que me gustaron los pasados. Todo por simplemente no saber nada hasta el gran momento. Ahora los dejo, hasta cuando tenga otra cosa interesante de la que escribir. Ya quiero almorzar.

PD: Lo olvidaba, ¡que grande Elias! Todo lo que puede generar sin tener que luchar, es asombroso. Y ese retorno del «Cena malo», rapero, Dr. de las pillerías como lo tradujeron. Espontaneo, imprevisto, un muy buen momento.

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niveko

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