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Ya es hora de que morir no sea un delito



Ya es hora de que morir no sea un delito - Sociedad

Hace ya 21 años, Ramón Sampedro, ponía fin a los 55 años a una vida en la que había pasado casi 30 postrado en la cama. Lo hacía en la clandestinidad, llevando a cabo un plan en el que participaron hasta “11 manos amigas” que fueron completando cada una de las fases de su proyecto para “ser libre”, como dijo José Antonio Arrabal antes de quitarse la vida hace apenas 2 años. Ambos vieron como su destino no era otro que el de sufrir hasta el fin de sus días y decidieron abandonar un mundo que no iba más que a torturar sus cuerpos y mentes.

 

Tras aquellos casos, también hubo una gran movilización de la opinión pública y numerosos debates en los que la gente se posicionaba y los políticos prometían. Pero el tiempo, convirtió sus luchas y las de otros en meros datos a los que recurrir cuando por algún casual, despertaba algún que otro fugaz debate sobre la eutanasia. Pero para la desgracia de algunos partidos políticos y organizaciones religiosas, era cuestión de tiempo que otra persona quisiera una oportunidad para morir dignamente. Esa fue María José, que con la ayuda de su marido, consiguió poner fin a su sufrimiento hace unos días. Ángel y María José planearon juntos la muerte de esta última, y como sufría de esclerosis múltiple, su marido le prestó las manos que pusieron fin a 30 años de dolor y calvario.

 

Aunque el caso acontecido hace unos cuantos días no sea pionero, si cuenta con puntos a favor que no tenían los anteriores. Uno de esos factores es Ángel Hernández, que se ha preocupado de mediatizar el caso para volver a poner el debate de la eutanasia en boca de todos. La otra gran baza, son las elecciones generales que aguardan a la vuelta de la esquina. Con casi un 40% de votantes indecisos, las decisiones de última hora persiguen a los candidatos a la Moncloa como un fantasma, y en este caso en especial, la presión de la opinión pública ha provocado que los políticos hayan tenido que posicionarse al respecto y en algunos casos como Podemos o PSOE, garantizar una ley para el suicidio asistido.

 

El sueño de María José, como el de sus predecesores, no era más que morir dignamente. Todos ellos fallecieron dando voz a sus casos, con el objetivo de ser la última persona que tuviera que morir delinquiendo para dejar nuestro mundo honorablemente. ¿Será este el último caso por el que nos tengamos que estremecer antes de tener una ley que contemple la muerte digna? Espero que si. Cada ser humano tiene el derecho a decidir sobre su sino y los caminos a tomar, ya es hora de una ley que nos permita morir.

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Eneko García

3 comentarios

  • Amigo, interesante artículo, pero como queda el caso de una persona x, que sufre una profunda depresión? Se aceptaría que esta persona se tirara de un puente, o que se disparara con su arma?. Es decir que este desdichado, decida quitarse la vida de la forma que elija, porque ya no puede lidiar con la depresión.

    • Por eso mismo hay una gran diferencia entre el suicidio asistido y la eutanasia. Actualmente solo 5 países en todo el mundo lo tienen legislado, así como 8 estado de EEUU. Dependiendo del país en el que te encuentres, puedes morir por lo que tú dices o no. En Canadá por ejemplo, vale con tu autorización y la de un médico, y en Suiza solo tienes que pagar (en este país existe lo llamado turismo de la muerte). En el resto de lugares, necesitas demostrar que eres un enfermo terminal y tu sola voluntad no vale para morir. En mi opinión, se necesita trabajar mucho más en esta ley. Un saludo

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