Literatura

Yo, Soy El Amor De Mi Vida.

Yo, Soy El Amor De Mi Vida. - Literatura

Lo comprendí un día en el que, pensé, se me rompería el alma de tanto dolor.

Me descubrí sola…

Dios!! Que haría sin esa persona que me había acompañado durante tres años de mi vida….
Sentía como si mi corazón se quebrara en miles de pedazos.

Durante semanas no quise quedarme quieta un sólo momento, huía de mi pensamiento y evitaba sentir.

Un día con el menor de los ánimos me desperté y sentí el vacío del otro lado de mi cama. Me senté lentamente… Y entonces decidí que debía de levantarme y salir a tomar aire… Me hacia tanta falta respirar!

Mientras trotaba, me puse a pensar -sin querer hacerlo realmente- en todo lo que había pasado durante esos años y el porqué me hacia tanta falta, si a pesar de que estaba muy cercano a mi corazón (Él, era mi todo, mi lugar perfecto!) me hacia sentir muy pequeña y muy muy sola…

Y tuve que reconocer que esa sensación de vacío y soledad la había alimentado yo.
Acepté con mucho dolor que él no compartía mis intereses, que sus críticas constantes no eran para hacerme una mejor persona puesto que no le importaba lo que yo pensara, quisiera y/o sintiera, él siempre debía tener la razón; y que yo en busca de su aprobación, había dejado que mi equilibrio emocional se deteriorara al callar y  permitir que me desmotivara, porque forzosamente quería que yo creyera ( y obvio aceptara) que mis proyectos, mis ideas, mis creencias, mis hijos!… Mi propia persona no valía nada, que era inferior en todo aspecto a él.

Y entonces, aparte de la sensación de vacío que ya venía cargando, me sentí culpable… Sí!!!
Porque por no perderlo acepté vivir una vida llena de mentiras, de engaños. Acepté su rechazo, sus insultos, su apatía hacia todo lo que yo hacía. Permití que una persona sin escrúpulos se adueñara totalmente de mi vida!!
Permití que me lastimara de esa forma tan cruel y no hice nada por defender mis creencias, mis logros.  Y mi autoestima terminó resintiéndose tanto, que perdí mi esencia… Me perdí a mi misma.

Regresando a casa me obligué a verme en el espejo y vi tristemente lo que él había dejado al irse: una mujer oscura, llena de miedos, de pensamientos negativos hacia su propia persona.
Esa mañana lloré amargamente..
Era un golpe durísimo para mí!
En qué me había convertido?
Dónde había quedado aquella persona que luchaba por salir adelante, por crecer, por dejar huella en las personas que amaba?
Dónde la mujer fuerte que siempre lograba lo que se proponía?
Dónde había quedado la que jamás decía no puedo??
Había desaparecido completamente…
Me había perdido, me había hecho tan pequeña que no podía encontrarme en ese mundo de malos recuerdos, de palabras soeces, altisonantes y mal intencionadas que esa persona que decía amarme tanto, me había dicho por tanto tanto tiempo.
Lo más vergonzoso era… Que aún no estando ya él ahí, yo siguiera permitiéndolo.

Pero… Hasta ahí.
Y entonces decidí que ya no lo permitiría más.
Crecería cada día un poquito…
Cada día, un pequeño paso…
Cada día, aceptarme un poquito más.

Reeducaría mi mente…
Reconociendo que no soy aquello que me él me decía.
Que yo puedo ser lo que yo quiera.
Y lograr lo que me proponga.
Que mi fortaleza no viene de alguien de afuera, sino de mi corazón, de mi mente, de mi yo interior. De mi esencia.              Que tengo derecho a equivocarme, a cometer errores… y que no por eso soy menos que nadie.
Que mis formas son muy mías y que nadie tiene porque decidir cómo debo ser ni qué valores tener.                                      Que sí puedo!!! No importa el tiempo que me tarde.

Y lo más difícil…                                                                                                                                                                                          Tenía que aprender nuevamente a amarme!                                                                                                                                                  Me he ido enamorando de mí, de a poco, otra vez.
He regresado a hacer lo que me gusta, a mi modo, sin importar si a alguien le gusta o está de acuerdo.

Sé que aún me falta camino.
Pero hoy por hoy he comprendido que no tengo por qué estar con otra persona si me lastima.
Que no necesito complemento para sentirme completa, porque completa nací.
Que si alguien vuelve a aparecer en mi vida, puedo darme el lujo de sentir, pero quedando clara en que él será compañero en un trayecto de mi vida, y deberá aceptarme como soy y me motivará a crecer y mejorar, no me obligará a detenerme.
Y que si siente que soy más que él en algún aspecto, él tendrá que crecer, no empequeñecerme!

Pasar el tiempo con la persona equivocada es una muy mala experiencia y te ocasiona heridas emocionales muy graves, de las cuales te cuesta mucho salir.

Por eso, más vale sola que acompañada y aún así, más sola.

“La soledad es, a veces, la mejor compañía; y un corto retiro trae un dulce entorno.”

Mayra Esquivel

 

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